¿Qué es "Paso de historias"?

El amor, la búsqueda de la propia identidad, los amigos, los padres... cosas de las que no pasas ni tú, ni gente como tú. Y que pase el tiempo que pase, nunca dejan de importarnos.


Capítulo 8: "Amor eterno"



4 de agosto de 2009

TELEESPECTADOR: ¿ALGUNO LIBRE PARA MAÑANA?

Confieso que me he quedado enganchada a la historia entre Blanca, Carlos y Marta.
Ha sido hoy, sobre las 13:30. Un día tranquilo de vacaciones, un reportaje sobre rinocerontes en África que me gustaba, una pausa para la publicidad, un cambiar de canal y de repente...
Carlos 35 años, chico tímido que parece que poco a poco va dejándose ir. No tenía intención de volver al programa. Su ruptura con Marta, a la que también conoció ante las cámaras, le dejó tocado y dice que no le gusta exhibir sus sentimientos en público. (¿Perdón?) Ahora ha vuelto por Blanca, que por lo que veo se la rifan todos los demás también. Parece que se gustaban de antes (Aix, ¿dónde estaría yo cuando todo esto se cocía?) pero apareció Marta y se rompió la incipiente historia de amor entre estos dos.
Y los otros chicos, de los que Blanca tiene para escoger además del susodicho, que dan la partida por perdida. Carlos, es mucho Carlos. Uno hasta está llorando fuera de plató. (¡Cuánta sensibilidad! Y yo que pensaba que todo esto estaba preparado!). Y cuando parece que sí, que Blanca también está por Carlos....ringggggg...Tenemos una llamada.
¿Y quien es? Sí, sí, sí...es Marta "la despechada". Que dice que no entiende al tímido de Carlos, que hace dos días le envió un mensaje diciéndole que la quería y ahora se va a conquistar a "ésta" (va por Blanca) que es peor que una gata en celo (va por Blanca también).
Y se arma la de Dios. Y Carlitos que se hace el digno y dice que él no habla ante las cámaras (¡torero!) y que sus razones tenía para romper con ella. La otra que dice que igual si que es un poco celosilla, pero que estar en la discoteca y que le digas a tu novia que hay una chica que te quiere meter mano y que no llevas ropa interior, es motivo de celos (de celos y de mandar por saco digo yo). Y la otra otra (la gata en celo) que pide la palabra…
Y entonces pasa lo peor que le puede pasar a una un día de verano cuando cambia de canal mientras hacen un reportaje sobre rinocerontes en África que le gusta: "tenemos que dejarlo para mañana porque se nos ha acabado el tiempo".
¡¡¡¡Noooooooooooo!!! pero ¡¡¡¿por qué?!!! ¡Mañana no puedo ver el programa! ¿Y ahora cómo acaba esto? ¿sacará Blanca sus uñas afiladas de gata en celo? ¿aceptará Marta a partir de ahora que toquen a su novio sin ropa interior para no ser tachada de celosa? ¿Denunciará Carlitos “El tímido” al programa por airear su vida privada? Y sobre todo...¿habrá dejado de llorar el otro despechado?
Por favor, si mañana alguien tiene libre de 13:00 a 14:00 horas, que ponga Tele 5 y me diga cómo acaba todo…Aix, ¡qué bonito es el amor!



30 de julio de 2009

¿ACUARELAS O PINCELES?

Susi y su madre bajan las escaleras que separan la biblioteca de la calle principal.

- Ahora iremos a la librería y te compraré las acuarelas que necesitas.

Susi da un saltito más y baja un par de escaleras. Y enseguida aprovecha el momento compra.

- También necesito unos pinceles.
- No, los pinceles no los necesitas.

Y Susi calla porque sabe que es verdad, que pinceles le sobran, que de tantos que tiene podría poner una tienda: “Pinceles Susi”.

- Sí que los necesito.

Por pedir… Y su madre se adelanta y aligera el paso. Ya está a mitad de trayecto. Y Susi la alcanza y le mira con cara de “y lo sabes”.



- O los acuarelas o los pinceles.



Y Susi piensa. “Esto va bien. Esto va muy bien”.

- O a lo mejor ninguna de las dos cosas.

¡Ups! Y decide no decir nada más. Llegar al final de las escaleras con al menos unas acuarelas, que antes de empezar a bajar no tenía. Y ya sólo le quedan cinco peldaños, cuatro, tres, dos, uno…

- Mamá, yo te quiero mucho. ¿Lo sabes, no?

Y su madre que la mira, y sonríe. Y Susi ya está haciendo hueco en su estuche de los pinceles para dos más…

RELATO: LIDIA Y JULIA

23 de julio de 2009

¿Colgad@ yo?

Bib Bip.
César recibe un mensaje. Suda.
Más aún que hace diez segundos. Y es que el calor es asfixiante.
“¿Es ella?”- preguntan los otros. Yo no sé de lo que hablan, pero ya estoy súper interesada en saber si lo es o no lo es. Y lo es. Es R.
César había quedado con ella hace un cuarto de hora, pero como está de parranda con sus antiguos compañeros de instituto se le ha ido el santo al cielo. El santo, y la cita, claro está.
Y empieza lo bueno. “Que si llámala” “Que si con un mensaje va que chuta” “Que ni mensaje ni nada. Tú como si no hubieras visto el móvil” “Que si a ti no te gustaría que te lo hicieran” “Que si mira quien habla” Y así pasan los minutos y R. espera que te espera en algún bar, haciendo cábalas de dónde puede estar César.
Y César que suda, porque no quiere ir pero tampoco sabe qué contestar y nosotros que todavía le liamos más. “Que siempre haces lo mismo” “Que si por mojar haces cualquier cosa” “Que si no se da cuenta que la estás utilizando” “Que si hace tanto que espera que llame” Y llama. Y yo ya no me arrepiento para nada de haber venido, y eso que lo he estado dudando. La cosa ha llegado al clímax.
Y César que no lo coge. “Y cógelo” “Y ¿qué le digo”? “Lo que sea, pero cógelo y deja de sudar”. Y R. que da una tregua. Y cuelga. Y volvemos al ataque. “Pues dile que estás trabajando y que te va mal” “Pero cómo sois las tías. Que le diga que ahora va para allá y punto. Que cumpla como un hombre” “Pero si no le interesa” “No le interesa pero bien que la sigue viendo” Y César que más que sudar, se está evaporando por momentos… Y ahí está R. otra vez, erre que erre. Ring, Ring.


“Cógelo ya”. Y César que lo coge y se aparta…¡qué educado! (esto es ironía, por si acaso se os pasa).
Y vuelve, más tranquilo, con cara de niño bueno. “Que mejor lo dejamos para otro día, que no pasa nada”. “¿Te ha esperado media hora en la puerta de un bar, sola, y no se enfada? Esta chica está muy colgada” “Sí, tú lo has dicho”-dice otro. Y César que la defiende. ¡Qué educado! (ironía al cuadrado).
Y pagamos y nos vamos casi de inmediato, y veo a César con esa cara que ponemos todos cuando hemos hecho algo, pero que minutos después, tal y como está el plan, preferiríamos no haber hecho.



Y se aparta, por educación claro (al cubo). Vuelve. Ha quedado con R. en un cuarto de hora. Se veía venir. Y nos reímos. Y yo no conozco a R. pero me encantaría. Porque tiene que haber chicas como R. para demostrar que, digan lo que digan, los César también están colgados por ellas… ¿ o no? ;)

17 de julio de 2009

Y SIGUEN PASANDO COSAS...

Hoy han pasado en el diario digital VilaWeb. Pasen y vean, mejor dicho lean.


16 de julio de 2009

COSAS QUE PASAN POR PRIMERA VEZ...

Me emociona darme cuenta que todavía hay cosas que me pasan por primera vez, y me emociona sorprenderme aún, frente a esas situaciones, nerviosa y temblorosa como una niña ante su primer día de clase, sus primeras colonias, su primer beso…

Así estaba yo ayer en MI PRIMERA ENTREVISTA EN LA RADIO. Me invitaron los del programa Extraradi, en COM Radio y la verdad es que, no sé cómo estuve yo, pero ellos estuvieron de maravilla. Acabé la entrevista con unas chispitas (vaaaaaaale lagrimitas) en los ojos, y sinceramente, intentando recordar qué había dicho, porque no me acordaba de nada...

Igual os puede sonar ridículo, exagerado, excesivo pero así me sentí. Cada día deberíamos “obligarnos” a que nos ocurra algo nuevo por primera vez, para sentirnos nerviosos y temblorosos como un niño ante su primer día de clase, sus primeras colonias, su primer beso…

Y no me enrollo más. PASEN y vean. O mejor dicho, escuchen. Gracias.

13 de julio de 2009

NO SON HORAS...

La que he liado. Y mira que la misión era de las fáciles. (Mamá una semana y media antes: “Acuérdate de pasar por casa mañana y regar las plantas. Pero acuérdate, ¡eh!) Su insistencia no es gratuita. La prueba está en que he atendido la petición algunos días después. Aunque lo importante es que he ido. He ido y la he liado…


Mi técnica para el regado de plantas es muy práctica (y muchos sé que os reconoceréis): coger la palangana más grande del fregadero
para evitar el agotador ir y venir del baño para el llenado de agua y a continuación, dar entre los cacharros de la cocina con uno pequeño para el regado individual. No había ninguno a mano. Tenía prisa. He acabado escogiendo la “noprecisamentepequeña” jarra del agua. ¡Más rápido iré! Y allá que voy.

Salgo al balcón. Las diez de la noche. Estoy dentro de la normativa. (Por cierto, y esto podríamos tratarlo en un post a parte o igual os da pie en los comentarios: ¿hay una hora correcta para cada actividad? A partir de las diez se puede regar, a partir de las ocho bajar la basura…¿y roncar? A mi vecino alguien debería decirle que de doce a siete de la madrugada está prohibido roncar. ¡Esa agonía os la cuento otro día) A lo que vamos.

Lleno la jarra hasta el tope. Todo bien. Riego dos o tres plantas. Bastante secas, la verdad.










Total que a lo mejor se me ha ido un poco la mano… Ellas no se han quejado. Ellos sí. De repente he empezado a oír unas voces provenientes de la calle: (“¿Está cayendo agua?”) Yo que me escondo. Si ya acabo. Me quedan dos geranios, una de esas largas y las pequeñitas del rincón. Ni me van a ver. Pero claro, la combinación de los elementos sí altera el producto:

Palangana llena + jarra grande + plantas pequeñas+ prisas + diez de la noche = desastre (o lo que es lo mismo: la que se va a liar).

Como era un poco incómodo meter la jarra en la palangana por su tamaño, decido saltarme un paso y regar directamente con el objeto en cuestión. Sí, no hace falta que os diga más. Citando a mi admirado Billy Wilder: “Al público no hay que dárselo todo masticado, como si fuera tonto. A diferencia de otros directores que dicen que dos y dos son cuatro, Lubitsch dice dos y dos... y eso es todo. El público saca sus propias conclusiones.”

Sólo una pista más. De la calle se han empezado a escuchar toda una batería de insultos que no voy a reproducir porque, según la normativa, no son horas ;-)


9 de julio de 2009

LOS NIÑOS DEL CASAL

Estos días cuando voy hacia al trabajo me cruzo con un montón de niñ@s medio dormidos (algunos dormidos enteros) que arrastran sus pies y su alma por donde una mano adulta les lleva. Son "los niños del Casal". Parece el título de una película de miedo, pero es tal cual. Niños que se ven obligados a madrugar (obligados en vacaciones ¡qué injusticia) para ir a los Talleres de Verano, que son como los cuadernos de "Vacaciones Santillana" pero con personas físicas.

Ayer ví a una niña en una semáforo que miraba a su madre como diciendo: ¿por qué no vas tú al Casal? Y yo voy a tu trabajo, y desayuno café solo y croissant con las amigas, hago unas llamadas a los proveedores y quedo para comer con mi jefe de planta. O, mejor. ¿Por qué no me quedo en casa durmiendo hasta que oiga la sintonía de mis dibujos favoritos, después quedo con la vecina de abajo para jugar a "¿qué te pongo?" y finalmente me peleo a grito pelado con mi hermano porque no me deja jugar con la Play...¿por qué? ¡eh! ¿por qué?

Sobre eso, sobre el papel que los adultos juegan a veces en la vida de los niños va este relato extraído del libro, que lee Gina Tost (www.ginatonic.net), un encanto de niña adulta.

8 de julio de 2009

MAÑANA ME PASO POR AQUÍ

6 de julio de 2009

Absentminded. ¡Presente!


Perder las llaves. Encontrarlas. Volverlas a perder. No encontrarlas jamás. ¡Ah, sí! Justo después de cambiar la cerradura. Olvidarse la crema de la playa. Pedirla prestada a una desconocida. ¡Eh, que te llevas mi crema! ¡Ups! Con el peine en el gimnasio, igual. ¿Pero el otro día no te lo olvidaste también? (Sí, ya veo que tú no te olvidas de nada).


Salir a la calle con un pendiente diferente en cada oreja. Darse cuenta por la noche. Bueno, tampoco son tan diferentes: negro y plateado, redondo y alargado. Clavados, vaya.



¿Dónde estarán las entradas del cine? Sí, las llevaba yo...Vaaaaaaaaaaale, es la última vez que las guardo. En el fondo del bolso. El móvil tiene que estar en el fondo del bolso... ¿por qué no inventaran un aparatito para estas ocasiones? Lo tengo. El móvil no. Otra vez a recuperar toda la agenda.


Llevo media hora esperándote en la esquina de la calle Balmes. ¡Ah, que era en las Ramblas! ¡Ah, que no era hoy! ¡Ah, que ni siquiera hemos quedado! Nunca me contáis nada. Vale, sí, a lo mejor lo habéis hecho pero estaría haciendo otra cosa y no escuchaba. ¿Qué?


Engancharse la ropa con todas las puertas. Incluso darse de bruces con todas las puertas. Sí que miro por dónde voy. ¡Uix! Ya te invito, yo. ¡Ups! Me he dejado el monedero. Mañana te lo devuelvo. ¿Me lo recordarás? ¡Si me lo pudiera tatuar...! ¿Si? ¡Ah, que no...! Sí, sí, ya me lo apuntaré... ¿pero dónde? ¡Aquí!


Despistad@. Absentminded


¡Presente!